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miércoles, 16 de junio de 2010

¿Y la agenda tributaria?

Fuente: Gestión

Jorge Sánchez (*)

El presente es un año pre-electoral y dentro de unos meses, al definirse los candidatos presidenciales, se comenzarán a debatir las diversas propuestas sobre política económica. Dentro de ellas, la reforma tributaria ha estado fuera de las prioridades de los dos últimos gobiernos, o por lo menos ha habido muy poco avance en ellas. Para poder financiar las próximas reformas (como educación y poder judicial) no solo es cuestión de redistribuir el presupuesto general de la República, sino de incrementar la recaudación fiscal, no elevando la tasa de impuestos o creando nuevos, sino reduciendo la evasión, elusión y las exoneraciones.
En el Perú, las cifras muestran que la presión tributaria* se ha mantenido alrededor de 15% en los dos últimos gobiernos 2001 -2009, mientras que el crecimiento promedio del PBI per cápita fue alrededor de 7% en el mismo periodo. Se esperaría que a medida que el ingreso per-cápita se incremente, la recaudación lo haga también.

Si deseamos incrementar los recursos para educación a 5% del PBI, incrementar el presupuesto para salud, mejorar los sueldos de los jueces, policías y maestros, con el actual nivel de ingresos tributarios no alcanza.

¿Qué es lo que se debe hacer?. Continuar con la reducción de las exoneraciones tributarias y ampliar la base de contribuyentes. Se debe focalizar los esfuerzos en fiscalizar los ingresos de las personas naturales. Según la Sunat existe una evasión de 70% en las rentas de cuarta categoría y 27% en las de quinta categoría.

En la última edición del Marco Macroeconómico Multianual, en el capítulo de política fiscal se marcaron las pautas para los siguientes tres años. Se menciona que se buscará reducir la evasión tributaria, tanto de las empresas como de las personas naturales. Sin embargo, con estas medidas el MEF estima que la presión tributaria alcanzaría el 15.5% del PBI en el 2013, una meta poco ambiciosa.

¿Cómo estamos en relación a los países de la región? En el 2008 en Chile la presión tributaria fue de 19.5% mientras que en Brasil fue de 26.7%.

Se debe mejorar la fiscalización del impuesto por IGV. Chile con una tasa similar de impuesto al valor agregado, recauda 2.3 puntos del PBI más que el Perú. Hay mucho por hacer, sobre todo en las regiones, donde la recaudación es aún muy baja y los gobiernos regionales y municipales dependen de las transferencias del gobierno central para financiar sus presupuestos.

Progresivamente, con el crecimiento de la economía la recaudación tributaria tiende a incrementarse. En los países desarrollados la presión tributaria* es superior al 20% y en algunos casos cercanos a 30%. Emular el éxito económico chileno implica también alcanzar su presión tributaria.

(*): Analista Económico de Macroconsult.

(*)(NOTA: La PRESIÓN TRIBUTARIA mide básicamente cuál es el porcentaje de la recaudación respecto del PBI.

Sobre este concepto se discute cuáles son los ingresos que se toman encuenta, pues si bien se consideran los del Gobierno Central, se cuestiona porqué no se toman en cuenta otros; además, se critica que se enfoque únicamente en el aspecto cuantitativo y no en el cualitativo (satisfacción efectiva de las necesidades).)


Pintura por M. Duchamp.

viernes, 9 de abril de 2010

Hay que decirle no a un nuevo RESIT

Fuente: La República

Humberto Campodónico

Hemos afirmado repetidas veces en esta columna que la recaudación tributaria en el Perú es una de las más bajas de América Latina, pues solo llega al 13.5% del PBI, cuando el promedio de la Región es 17% del PBI. Sin embargo, para el MEF esto importa poco porque desde hace años las proyecciones de recaudación en su Marco Macroeconómico Multianual casi no aumentan y, en algunos años, incluso disminuyen.

La presentación en el Congreso de la Jefa de la Sunat aporta elementos que permiten explicar uno de los “por qué” de esta baja recaudación. Sucede que las empresas se “atrasan” en el pago de sus deudas tributarias a la Sunat, lo que las hace acreedoras a multas. Por ello, cada cierto tiempo hacen “lobby” en el Congreso para lograr el fraccionamiento tributario en el pago de su deuda (pago a plazos) y la condonación, total o parcial, de esas multas.

Estos fraccionamientos y condonaciones son presentadas como un “salvavidas” para las pequeñas y microempresas, pero en verdad quienes terminan beneficiándose son las grandes empresas, por cantidades que superan varios miles de millones de soles.

Eso sucedió en el 2002 con la Ley 27681, llamada Ley RESIT, que acogió deudas por S/. 3,691 millones, de los cuales S/. 1,269 millones (el 39%) se extinguieron por condonación de multas, mientras que la deuda fraccionada fue de S/. 2,331 millones.

¿Qué pasó del 2002 hasta hoy? De un lado, que quienes más se han beneficiado son empresas financieras (el Banco de Crédito y el Scotiabank), grandes grupos empresariales (Rodríguez Banda, Volvo y la minera Milpo) y organismos estatales (Perupetro y la Caja Militar Policial). De otro, que, año a año, el pago de la deuda fraccionada a la Sunat es menor, lo que quiere decir que “se usa” el RESIT para evadir el pago de impuestos.

Eso “ya fue”. Lo que hay ahora son tres proyectos de ley “calientitos” (el 3738, el 3800 y el 3822) que quieren nuevas amnistías y fraccionamientos, invocando la crisis financiera y económica internacional. Y las 10 empresas que más se pueden beneficiar, con multas que ascienden a un total de S/. 6,309 millones son Telefónica, Engelhard, Sedapal y Petroperú.

Las cifras consignadas por Sunat provienen de las atribuciones que tiene como ente recaudador y fiscalizador de las actividades de las empresas. Que éstas hayan acudido en litigio al Tribunal Fiscal no cambia un ápice esta situación.

Ahora bien, aparte de estas multas hay otras, que están en litigio en el Poder Judicial y que ascienden a S/. 2,500 millones. Aquí la lentitud del Poder Judicial determina que los procesos demoren y la Sunat no recaude.

Resumiendo, la Ley Resit del 2002 hizo desaparecer (“mágicamente”) S/. 1,239 millones de multas lo que benefició, sobre todo, a las grandes empresas. Eso es mucho dinero. Segundo, que existe discriminación, porque el resto de empresas y ciudadanos sí paga sus impuestos. Tercero, que una vez fraccionada la deuda, los deudores “se olvidan” de ella y dejan de pagarla. Cuarto, que se nos quiere volver a vender el mismo pescado malogrado con el argumento de siempre (que es para las pequeñas empresas).

Quinto, que la baja recaudación tributaria en el Perú tiene a estos fraccionamientos y condonaciones como una de sus causas, por lo que un nuevo Resit no debe pasar.

Sexto, y lo más importante, que se necesita una reforma tributaria integral para elevar la recaudación al 18% del PBI, como lo señaló el Acuerdo Nacional en el 2002, lo que pasa también por combatir la evasión al Impuesto a la Renta que, como ha señalado el ex Jefe de la Sunat, Luis Alberto Arias, asciende al 51% de lo que se recauda (ver Cristal de Mira, 24/10/09). Como se aprecia, hay todavía mucho por hacer y bien haría el MEF en poner, ya, las manos a la obra. ¿Ustedes creen que lo hará?

Pintura por F. Bacon

viernes, 26 de febrero de 2010

Recaudación por Impuesto a la Renta será alta

Fuente: El Comercio

"¿Cómo se mejora la equidad? Con crecimiento económico y mejor distribución de la riqueza; y para esto último son vitales los impuestos, porque con esos recursos se hace posible el mayor gasto público en programas sociales [...] y los problemas al respecto son las exoneraciones tributarias y la evasión”, explicó Luis Arias Minaya, ex jefe de la Sunat y abogado tributarista de INDE Consultores.

La presión tributaria en el Perú es de 12%, mientras que en la región el promedio es de 18% y en los países desarrollados puede superar el 30%; “lo que sí permite tener una real y buena cobertura de programas sociales”.

Consideró que la recaudación por regularización del Impuesto a la Renta (IR), entre marzo y abril, sería bastante alta, pues la mayoría de empresas pagaron adelantos considerando escenarios muy pesimistas, “lo que hizo que la recaudación por IR cayera 30% el año pasado cuando, en realidad, la gran mayoría de empresas registró utilidades este año”.

Grafiti por Banksy

lunes, 22 de febrero de 2010

¿Por qué la presión tributaria no sube?

Fuente: Día1

Por: Efraín Gonzales De Olarte Economista

La capacidad de cobrar impuestos del Estado depende de la base económica y de la organización del cobro. La base económica se refiere a la masa potencial de ingresos que obtienen los distintos sectores de diferentes fuentes de riqueza, en tanto que la organización que se ocupa del cobro es la Sunat. Nos parece que las razones por las que no se logra ampliar la presión tributaria son tres: la informalidad, la desigual distribución de los ingresos y la estructura tributaria.

La informalidad hace que una parte de los ingresos de personas y empresas no paguen impuestos, a través de la evasión y la elusión. Aquí cabe una mayor acción de la Sunat y campañas de ética tributaria.

La distribución del ingreso se reparte en aproximadamente en 70% para ganancias y rentas y 30% para salarios. Hay que inferir que los impuestos por ganancias y rentas, siendo el rubro más elevado de ingresos, no está contribuyendo proporcionalmente, mientras que los trabajadores están contribuyendo proporcionalmente más por el lado de impuestos al consumo (IGV y ISC), pues con sus bajos ingresos contribuyen poco por Impuesto a la Renta. Hay razones para decir que hay inequidad tributaria, no contribuyen más los que tienen o ganan más.

La estructura tributaria nos dice que el 2009, el Impuesto a la Renta era el 5,3% del PBI y entre el Impuesto General a las Ventas y el Impuesto Selectivo al consumo contribuían con el 8,9% del PBI y otros impuestos (importaciones incluida) contribuían con el 1,5%. Está claro que el consumo contribuye más al fisco que la producción o el trabajo. No creo que se pueda aumentar más el IGV o el ISC, pues ya son muy elevados.

Es obvio que, aparte de la informalidad, la desigualdad distributiva y la estructura de impuestos misma explicarían por qué no sube la presión tributaria. Si se quiere dar más salud, educación e infraestructura hay que pensar en actuar sobre estos temas.

Pintura por Willem de Kooning